¡Volvemos a las andadas! De nuevo os pedimos que hagáis click en nuestros vídeos por si queréis reflexionar acerca de temas de actualidad, noticias, críticas... Y quizás para echar unas risas. De parte de todo el grupo: ¡esperamos que os guste!



Te quiero.

Te lo he dicho con el viento,
jugueteando como animalillo en la arena.
O iracundo como órgano tempestuoso.


Te lo he dicho con el sol,
que dora cuerpos juveniles
y sonríe en todas las cosas inocentes.


Te lo he dicho con las nubes,
frentes melancólicas que sostienen el cielo,
tristezas fugitivas.


Te lo he dicho con las plantas,
leves criaturas transparentes
que se cubren de rubor repentino.


Te lo he dicho con el agua,
vida luminosa que vela en un fondo de sombra;
te lo he dicho con el miedo,
te lo he dicho con la alegría,
con el hastío, con las terribles palabras.


Pero así no me basta:
más allá de la vida,
quiero decírtelo con la muerte;
más allá del amor,
quiero decírtelo con el olvido.


Luis Cernuda

✽  ✽  ✽

Tema

Proclamación de amor por medio de la enunciación de diversos elementos naturales.

Resumen

Se muestra una declaración de amor hacia el amado, que se embellece con la mención de la naturaleza verso tras verso. Finalmente, se enuncian la muerte y el olvido como muestra de ese amor.

Estructura

Podemos dividir este poema en tres partes: la primera abarca el primer verso, empleado a modo de introducción y en el que el autor declara sus sentimientos: Te quiero; la segunda parte se compone de las cinco estrofas siguientes, en las que se continúa describiendo esta proclamación de amor mediante la mención de cuatro elementos naturales: Te lo he dicho con el sol / Te lo he dicho con las nubes / Te lo he dicho con las plantas / Te lo he dicho con el agua; la tercera y última parte abarca los cinco últimos versos, en las que se presenta el tópico del amor que perdura más allá de la muerte, e incluso más allá del olvido.

Comentario Crítico

Luis Cernuda, nacido en Sevilla en 1902, poeta y crítico literario español partícipe de la Generación del 27, pasó por una etapa surrealista. Por ello, como observamos en este poema, el cual pertenece a su libro Los placeres prohibidos, el surrealismo está presente. 

En este poema observamos como Luis Cernuda anuncia un amor profundo y verdadero. Hallamos en él varios puntos fuertes. En primer lugar, el inicio del poema con una declaración directa provoca impresión en el receptor; el empleo de los principales elementos naturales refleja la proclamación de un amor sólido, de un amor auténtico; por último, Cernuda menciona el amor que permanece tras la muerte (expresión ya empleada anteriormente en la lírica), y lo que es más importante, el amor que permanece tras el olvido. 

El olvido es un tema muy habitual cuando hablamos del ámbito lírico. Se trata de un tema que alberga pesimismo y melancolía, pues, ¿que perdura tras el olvido?. Luis Cernuda afirma que su amor lo hace, proclama la veracidad de un amor sincero, de un amor profundo. 

Es un poema conmovedor, a mi parecer, sencillo y fácil de entender. Conmovedor no sólo por el mensaje que guarda, sino también por la condición del autor. Como bien sabemos, Luis Cernuda era homosexual, tal actitud era inmediatamente reprimida en la época y el contexto en el que se hallaba. Por tanto, no se le permitía manifestar tales sentimientos hacia otra persona de su mismo sexo. Teniendo esto en cuenta, no estamos observando únicamente la declaración de un amor verdadero, sino también de un amor prohibido, lo que incrementa, en mi opinión, la conmoción y el valor de esta poesía.

Afortunadamente, en la actualidad gozamos de una serie de libertades que antiguamente no se disfrutaban. Por tanto, éste es un poema con el que podemos reflexionar acerca de los sentimientos de Luis Cernuda, de la impotencia que debía sufrir en aquellos instantes, y de su valentía tras publicar tales palabras en el contexto histórico en el que se encontraba.

En esta ocasión podréis observar una breve antología, compuesta por diversos poemas de los poetas andaluces de la Generación del 27. En ella aparecen los poemas que más me han gustado y una breve explicación del por qué. Espero que os guste.

Sevilla,   8 de diciembre de 2016


Excelentísimo Sr. Ministro:

En primer lugar, me presento; soy Irene García Cuevas, alumna del Instituto Chaves Nogales. Le escribo esta carta para tratar el obstáculo tan alarmante que significa la Reválida, con la cual nos hallamos tan encolerizados. 

Como bien sabe, nos encontramos a mitad del curso académico, no sabiendo aún ante qué tipo de prueba nos enfrentaremos en junio. Lo que determina una grave perturbación entre los jóvenes estudiantes de España. 

Como comprenderá, la situación es grave. La inquietud y ansiedad que los exámenes nos ocasionan, es más que suficiente, y no nos hallamos en disposición de afrontar los cambios que la Reválida supone en nuestro método de enseñanza. Nuestra educación se basa en el modelo de enseñanza de años anteriores, por tanto, no es conveniente llevar a cabo dichos cambios, que supondrían un daño perjudicial para la docencia.

Por tanto, solicito meditar acerca de esta nueva ley, la LOMCE, siempre teniendo en cuenta la posición no sólo del estudiante, sino también de los profesores, que se encuentran en esta misma situación.

Att: Irene García Cuevas
En esta ocasión os dejo mi antología. En ella podréis encontrar varios de mis poemas preferidos de Antonio Machado, junto a una breve explicación de por qué deben formar parte de esta antología.

Las moscas

Vosotras, las familiares,
inevitables golosas,
vosotras, moscas vulgares,
me evocáis todas las cosas.

¡Oh, viejas moscas voraces
como abejas en abril,
viejas moscas pertinaces
sobre mi calva infantil!

¡Moscas del primer hastío
en el salón familiar,
las claras tardes de estío
en que yo empecé a soñar!

Y en la aborrecida escuela,
raudas moscas divertidas,
perseguidas
por amor de lo que vuela,

-que todo es volar-, sonoras
rebotando en los cristales
en los días otoñales…
Moscas de todas las horas,
de infancia y adolescencia,
de mi juventud dorada;
de esta segunda inocencia,
que da en no creer en nada,

de siempre... Moscas vulgares,
que de puro familiares
no tendréis digno cantor:
yo sé que os habéis posado

sobre el juguete encantado,
sobre el librote cerrado,
sobre la carta de amor,
sobre los párpados yertos
de los muertos.

Inevitables golosas,
que ni labráis como abejas,
ni brilláis cual mariposas;
pequeñitas, revoltosas,
vosotras, amigas viejas,
me evocáis todas las cosas.


Tema del texto

Lo insignificante de las moscas frente a lo humano.


Resumen del texto

Las moscas han estado presentes durante la vida del autor, desde su niñez hasta el momento en el que escribe el poema. Y a pesar de que estos insectos carecen de una función favorable, son el recuerdo de su paso por la vida, pues han estado presentes en cada momento.


Estructura del texto

El poema se compone de una serie de nueve estrofas, que al mismo tiempo se componen de versos octosílabos con rima consonante.
Tiene una estructura cuadrada o circular.
En cuanto al desarrollo del tema, podemos dividir el poema en cuatro partes:
En la primera parte, que abarca los cuatro primeros versos, se plantea el tema principal del poema.
En la segunda parte, desde el verso 5º hasta el 19º, se resalta el punto de unión entre las moscas y los distintos momentos de la vida del poeta. Estuvieron con el autor durante sus primeros meses de vida. Estuvieron presentes en la formación de sus primeras ideas y proyectos (en que yo empecé a soñar) y lo acompañaron en sus años como estudiante.
En la tercera parte, que abarca desde el verso 20º hasta el 33º, se presentan las razones principales por las que las moscas merecen son el motivo principal de este poema, pues siempre han estado junto al poeta y han contemplado los momentos fundamentales de su vida.
En la cuarta y última parte, que se compone de los últimos cinco versos, se vuelve a presentar el tema principal del poema, pues, nos indica que las moscas no son seres fuera de lo común, sin embargo, evocan al autor sus recuerdos más preciados.


Comentario crítico

Se trata de un poema de género lírico.

Antonio Machado se refiere a las moscas como viejas amigas, que consiguen rememorar su paso por la vida. 

Observamos pues, la fugacidad del tiempo en este poema, lo que recordamos de esta vida se resume en la presencia de las moscas durante esta.
Están presentes en cada etapa de nuestra vida, comenzando con nuestra niñez (¡Oh, viejas moscas voraces / como abejas en abril / viejas moscas pertinaces / sobre mi calva infantil!), y terminando con la muerte (sobre los párpados yertos de los muertos). Siempre están expectantes ante los diversos acontecimientos que la vida nos supone, de hecho, se da a entender que existe un tipo de mosca para cada recuerdo nostálgico.
Por ello, para Machado, simbolizan su recuerdos más preciados: sobre el juguete encantado / sobre el librote cerrado / sobre la carta de amor.

Careciendo las moscas de una función favorable (Inevitables golosas / que ni labráis como abejas / ni brilláis cual mariposas;), siendo contrarias a lo extraordinario, son capaces de transmitir en el autor los sentimientos más profundos. 

Así pues, estos insectos aluden al ciclo de la vida, comenzamos de la misma manera que terminamos nuestro paso por la vida, rodeado de moscas, las cuales se encargan de evitar el olvido, concepto que se contrapone con el tema del poema, el recuerdo.


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